Hay puertas que abren, la piel que habito y cuerpo consciente

Hay puertas que abren desde…

En los procesos de autoconocimiento y descubrimiento, nuestro cuerpo consciente, nos hace las veces de vehículo o puente y canal implicado en el vivir diario.

¨Parada frente a una puerta que no abría, algo en mí se pregunta.

_ ¿Y ahora, donde pongo el Amor?

_Y si te lo das a vos misma- escuche una voz que decía.

Tardé en entender a qué se refería, hasta que me vi ahí, parada.

Ajena al tiempo que hacía que estaba, ajena a las piernas entumecidas, ajena al frío en la piel, ajena a mis ojos que no veían.

Intente moverme, girar y alejarme, pero mi cuerpo gritó de dolor.

_ ¿De dónde salió este dolor? – pregunté. _Hace tiempo que está aquí, solo que no lo registrabas- escuche que la voz decía.

Me senté y lloré;

por esa puerta que no se abría,

por el tiempo que espere,

por mis piernas adolorida,

por el frío de mi piel,

por mis ojos que no veían,

Llore y llore…

_ ¿Y ahora, Donde pongo el amor? -sollozaba entre lágrimas.

_ ¿Y si te lo das a vos misma? -escuche que la voz decía nuevamente.

_ ¡No sé cómo hacerlo, solo se darlo!  -grite enfurecida.

_ ¿Sientes tus piernas adoloridas?

_ ¡Si! – respondí mientras enjuagaba mis lágrimas

_ ¿Sientes el frío en la piel?

_Si, si

_ ¿Sientes el dolor de verte frente a esa puerta que no abre?

_Si

_ Todo eso que sientes eres tú, es el Amor a ti quien pregunta,

quien te despierta.

_ ¡Pero duele! ¿Porque no se abre esa puerta? ¿Es que no soy suficiente?

_ El Amor se ofrece y se comparte, si solo lo das te vacías. Las puertas del corazón solo se abren desde adentro, hay quienes no pueden o no quieren y también está bien así.

_ ¡Pero duele! ¡Y hace frío! Debo ser yo, tal vez no espere lo suficiente o no soy lo suficientemente hermosa, complaciente, divertida …

_Ser para otros no es Ser, es parecer. ¿Y si solo eres Tu?

_ No se cómo…

_ ¿Y si comienzas dándote todo ese amor que das a otros?

Me quedó en silencio como paladeando la conversación.

Intento imaginar cómo sería.

Recordé los regalos que hice, el cuidado que brindé, el tiempo que me senté a escuchar, las veces que cansada y todo acudí.

Recordé también las veces que me plantaron, por falta de ganas o por alguna excusa vaga y dije: _No pasa nada- … cuando pasaba un montón. 

Ahí sentada frente a la puerta que no abría,

abrazándome me perdone, por olvidarme de mi.

Lentamente comencé a sentir que mis piernas respondían,

que desde el centro de mi pecho un calor desconocido me inundaba el cuerpo.

Me puse de pie, miré la puerta por última vez y le agradeció que no abriera.

Respire hondo como llevando oxígeno a cada órgano y miembro de mi cuerpo.

Di un paso como probando,

me sorprendí sintiéndome sostenida por mis pies, di otro y otro.

Lentamente me aleje de esa puerta que no abrió.

Ahora sé a dónde ir … me dirijo a Ser,

-Y el AMOR? – Pregunta la voz.

-Lo llevo conmigo! ..¨

Al aventurarnos aestablecer una relación con cada sensación que aparece en el cuerpo, desde un espacio sin juicios y aceptante vamos tomando contacto con nuestra unicidad y desde allí podemos integrar ese saber intelectual, visceral y emocional que todos tenemos. Reconocer primero y luego cambiar la forma en que afrontamos los distintos problemas de nuestra vida.

¿Cómo se siente en el cuerpo ……eso ahí HOY?

Hasta la próxima semana…

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